FINBA

Reconstruir pulmones

Buscan fórmulas, herramientas o caminos que les permitan reparar pulmones dañados. Fármacos o procedimientos que consigan remendar cicatrices pulmonares o, incluso, evitar que éstas lleguen a producirse. Sobre todo, en situaciones en las que los pulmones han tenido que ser sometidos a ventilación mecánica (también conocida como respiración artificial), un procedimiento que suele desgastar y lesionar los bronquios pero que es muy necesario en las UCIS de los hospitales y también en las operaciones quirúrgicas. A esto, y a otras innovadoras líneas de trabajo se dedica el equipo de Pacientes Críticos que dirige el profesor titular de Fisiología por la Universidad de Oviedo, Guillermo Muñiz Albaiceta, médico de la UCI en el HUCA que pese a haber nacido en Pamplona hace 41 años, se considera un asturiano más ya que lleva casi toda su vida en Oviedo. El grupo que lidera, compuesto por otros siete investigadores y que ha conseguido con sus proyectos una financiación externa cercana a los 40.000 euros, ya forma parte de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria en Asturias (Finba). Adscrito al HUCA, donde surgió hace ahora siete años, el trabajo de estos jóvenes entre los que hay médicos intensivistas, bioquímicos, biotecnológicos y técnicos de laboratorio, logró convencer al Comité Externo de Evaluaciones de la Finba, que lo bautizó como uno de los ‘grupos emergentes’ (calificativo que recibe porque todos tienen menos de 42 años).

Recientemente, el equipo recibió un galardón internacional por un trabajo sobre reparación pulmonar. Fue en la Conferencia Anual del American Toracic Society, celebrada en Denver, en Estados Unidos, a mediados de mayo. El estudio, que forma parte de la tesis doctoral de la bioquímica Inés López Alonso miembro del grupo, se hizo con el premio internacional ‘Trainee Scholarship’ destinado a doctorandos. La investigación intenta averiguar cómo hacer más elásticas las células pulmonares. El proceso se denomina ‘mecanotranducción nuclear en la lesión pulmonar por ventilación mecánica’ y consiste, según detalló Albaiceta en «cómo conseguir una mayor elasticidad, a modo de chicle, en los pulmones».

El trabajo parte de una premisa y es que la respiración mecánica puede dejar secuelas, sobre todo, cuando se trata de pulmones previamente dañados, envejecidos o enfermos. «Al inspirar, el pulmón se hincha. El problema surge cuando se infla demasiado ya que eso puede provocar lesiones, sobre todo cuando hablamos de ventilación mecánica», detalla.

Ensayo en ratones

La investigación traslacional (con aplicación en pacientes) que llevan a cabo busca descifrar cómo hacer que las células de los pulmones sean menos rígidas. Para ello realizan estudios en el laboratorio que tienen en la Facultad de Medicina, en el que emplean un modelo pulmonar animal que se ensaya en ratones modificados genéticamente. De momento, han conseguido observar que un tipo de proteínas, del grupo de las metaloproteasas, pueden ser capaces de reparar lesiones. De confirmarse esto en pacientes se conseguiría evitar que el daño avanzara y dejara cicatrices en los pulmones (la antesala de la fibrosis pulmonar).

Según explicó este profesor, «el estudio de los mecanismos de reparación del tejido pulmonar puede ofrecer nuevas oportunidades terapéuticas en estos pacientes». Se trata de una línea de investigación que el grupo mantiene desde hace varios años, «iniciada con los trabajos sobre la implicación de las metaloproteasas descritos y continuada con proyectos centrados específicamente en la reparación del pulmón dañado». Pacientes y animales con pulmones envejecidos o afectados por cáncer será su próximo reto, anuncian.